SAFEGUARDING.- investigaciones independientes en la NWSL

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Se presentan resultados de investigaciones independientes sobre abuso sistemático en la NWSL

Los abusos en el deporte no son un tema novedoso. Por la cantidad de horas que los atletas dedican a sus disciplinas, la cercanía a los entrenadores y su personal multidisciplinario y la inmersión en su equipo y mundo deportivo, se da un ambiente propicio para los tratos inapropiados. Abusos de tipo físico se confunden con entrenamientos rudos, maltrato psicológico con tratos intensos y el abuso sexual, simplemente, se tolera.

Entre los escándalos más recientes entorno a esta problemática se dio el de abusos hacia jugadoras de la National Women’s Soccer League. Hace un año, se inició una investigación independiente sobre abusos emocionales y sexuales que involucraban a múltiples equipos, técnicos y jugadoras de la NWSL. Se inició cuando las jugadoras, Sinead Farrelly y Mana Shim, presentaron denuncias, datadas de hace una década, relacionados a acoso y coerción sexual involucrando al ex entrenador, Paul Riley.

Lo difícil de estos casos no suele parar en las situaciones de abuso en sí, sino que tiende a potencializarse al intentar buscar soluciones o generar una denuncia. Los tratos suelen darse dentro de las mismas ligas o asociaciones, arrinconando o intimidando a los y las sobrevivientes. La NWSL, por su parte, encargó el caso al bufete de abogados King & Spaulding, con la exfiscal general interina Sally Q. Yates, delegando la investigación a un tercero independiente.

Riley negó las acusaciones, pero fue despedido de inmediato. La comisionada de la NWSL, Lisa Baird, también renunció. El mayor problema, se presentó cuando Yates, notó, tras haber revisado más de 89mil documentos suministrados por más de 20 entidades e individuos, incluyendo a la NWSL, que el abuso en la Liga se daba de manera sistemática. Hasta ahora, 5 de los 10 entrenadores de la temporada pasada de la NWSL fueron despedidos o renunciaron por denuncias de mala conducta. La investigación continúa.

INVESTIGACIÓN INDEPENDIENTE

Si bien no es de alegrarse la violencia sistemática que se está presentando ante las jugadoras de futbol en EUA, se debe destacar la manera en la que el caso fue manejado. Se buscó proteger a las atletas, antes que a la imagen de la liga misma, relevando la investigación a una entidad independiente. Esto evita conflictos de interés, asegura imparcialidad, asevera la fiabilidad de los resultados y facilita la comunicación con las denunciantes. Todo esto es necesario para que el procedimiento bajo el cuál se manejan los reportes de malos tratos en el deporte sea eficiente y cumpla con el objetivo principal, proteger a los y las atletas.

La investigación debe ser llevada a cabo por una parte independiente debido a que, en temas que pueden ser tan delicados, se necesita más de una visión. Por esto, se buscan, principalmente, tres participantes:

  • Atleta: se espera que tenga cierta noción de sus derechos y, bajo eso, un entendimiento suficiente sobre en qué consistió su abuso o cómo se debe manejar.
  • Receptor: quien recibe las denuncias es experto en los casos. Domina el procedimiento y respira esto día con día.
  • Tercero investigador: aunque informada y conocedora de estos acontecimientos, no es, necesariamente, experta en el bienestar de los atletas, y aporta una visión diferente y una forma novedosa de indagación, asegurando una imagen más completa.

En un país, organismo o federación preparada, se contempla a los involucrados, investigadores y protocolos, dentro de una visión de safeguarding.

SAFEGUARDING

El safeguarding o salvaguardar envuelve a las medidas de protección de la salud, bienestar y derechos de los individuos. En el deporte, busca mantener a los atletas a salvo de los abusos de todo tipo, resguardando sus derechos. Esto prioriza la creación e implementación de protocolos de prevención y manejo de abusos en el que se incluye, además del manejo de denuncias, que eviten el abuso. Se contempla prevención, procedimientos, educación a los atletas, entrenadores y cuerpos técnicos, responsables de área, confidencialidad, etc.

Una figura se destaca en este compromiso y es el safeguarding officer.

Esta, figura, quien debe ser independiente, es la responsable, en cada deporte o nivel, de que los atletas y sus derechos estén, en efecto, siendo protegidos y procurados. Vigila la aplicación del protocolo y su adaptación. Da consejo independiente y confidencial a los atletas. También asiste en la resolución de disputas y prepara los datos o información que se requiera para realizar un reporte. Aunque requiere de la confianza de los deportistas, está obligado a reportar los malos tratos que se le comenten. Su función, si bien recae en la cercanía a los atletas, prioriza su bienestar. No es sólo un oído o guía, sino un ente que protege su integridad.

Más allá de conocer qué protocolo siguió la NWSL en los acontecimientos reportados en este último año, debemos tomar la lección de cómo lo hicieron. No sólo se entregó la investigación a personas y organizaciones sin conflicto de interés. Se demostró una total cooperación y, cuando se volvió evidente que el caso presentado era sólo la punta del iceberg, se permitió que los cuestionamientos siguieran. Atletas siguieron hablando y cuerpos técnicos cooperando con discurso y documentos. Se espera que las recientes resoluciones, mejoren las vivencias de las jugadoras en EUA y que, más que un capítulo superado, este caso sea uno que inspire a otras federaciones, ligas y hasta países, a mejorar sus prácticas y procurar el safeguarding de sus atletas para que el deporte que aman y al que dedican su vida, sea un lugar seguro y no uno de riesgo.

Ponemos esto sobre la mesa para hacernos las preguntas difíciles, pero necesarias referente al deporte en México:

¿Las investigaciones de abuso y hostigamiento en el deporte son llevadas por terceros independientes sin conflictos de interés?

¿Se procura la transparencia en las investigaciones cuidando la imagen y datos personales de los sobrevivientes?

¿Los derechos y el bienestar físico, emocional y mental de los atletas están por encima de los intereses económicos y de imagen de la organización deportiva?

¿Se brinda protección y atención a los y las atletas que han presentado denuncias? 

¿Hay un seguimiento y monitoreo para la mejora de protocolos y prácticas para la protección de atletas y reporte de denuncias anónimas?

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